Insatisfacción crónica

Googleando el origen de insatisfacción leo: la palabra “insatisfacción” viene del latín insatisfactio y significa “acción y efecto de no hacer todo lo necesario”. Sus componentes léxicos son: el prefijo in- (no, sin), satis (bastante, suficiente), facere (hacer), más el sufijo -ción (acción y efecto).

Acción de no hacer todo lo necesario. Efecto de no hacer todo lo necesario. Es decir, nuestra acción de no hacer todo lo que está en nuestras manos tiene como consecuencia no hacer todo lo necesario.

Por lo que podríamos decir que es la pescadilla que se muerde la cola. Sé que podría hacer más, pero no lo hago. Por eso me encuentro insatisfecho. Por eso estoy encabronada conmigo misma. Porque sé que puedo hacer más pero no lo hago porque no quiero.

Y esto se prolonga en el tiempo.

Pero siempre se puede hacer más. Esto es bastante parecido a la búsqueda de la perfección. Que nunca será alcanzada. Nunca. ¿Cómo sabes que has hecho todo lo que estaba en tus manos?

Muy bien, ¿qué hacer para no tener esta sensación? Y aquí es donde entra Google de nuevo.

“Por un lado, el insatisfecho tiene un punto positivo que es el de empujarse a la acción, a asumir nuevos retos, motivarse para conseguir objetivos ambiciosos y superarse. Esta insatisfacción bien canalizada puede ser una fuente de ideas y un motor para su realización. La satisfacción personal es la base de un buen nivel de autoestima”.

Pero aquí nadie habla de cómo se hacen esas acciones. Porque no es lo mismo hacer un dibujo rápido y mal que hacer un dibujo empleando todo nuestro esmero.

Entonces, ¿Se refiere a acciones que no tienen repercusión en uno mismo y de las que no aprendemos?

Pero uno se puede sentir insatisfecho aunque haya puesto todo de su parte. De hecho, si no consigue un objetivo por factores externos, probablemente se sienta insatisfecho porque podría estar haciendo más de lo que hace para conseguir ese objetivo.

¿Alguien sabe cómo atenuar la insatisfacción crónica?

Publicado por Colores

Hola. Bienvenido. Bienvenida a mi mundo. Sea quien seas. Abre la puerta y siéntate. rebusca dónde quieras, espía y detente en lo que más te interese. Soy una mujer de 33 años. Me diagnosticaron trastorno bipolar cuando apenas tenía 25 años. Ahora dicen que es trastorno límite de la personalidad. Sea lo que sea. Ahí está. Constantemente. Intermitentemente. Recordándome que todo está más o menos bien. Recordándome que todo puede romperse de un momento a otro.

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